Mientras alimentaba mis peces en la mañana, sentí un escalofrío... algo sucedía. De alguna extraña forma, la realidad misma se despedazaba, y cosas anormales sucedían mientras los técnicos reparaban la continuidad espaciotemporal. Por un momento estuve preparado para lo que fuera. Con inifnitas posibilidades, uno nunca sabe que pasará... tal vez me queme espontáneamente, tal vez me convierta en una masa gelatinosa rosada tipo ditto (pokemon), o tal vez no pase nada.
Estaba oyendo una voz... no era ni la mía ni la de mi alter-ego (Y estaba solo en mi casa, así que no había muchas opciones tampoco ¬¬)... ¿Quíen -o qué- me hablaba? De pronto lo capté. Era pleko, mi amigo acuático. (Nombre científico: Plecostomus)
Estaba oyendo una voz... no era ni la mía ni la de mi alter-ego (Y estaba solo en mi casa, así que no había muchas opciones tampoco ¬¬)... ¿Quíen -o qué- me hablaba? De pronto lo capté. Era pleko, mi amigo acuático. (Nombre científico: Plecostomus)

Me miraba con sus ojitos de plecostomus, como queriendo decir algo... y en efecto, me hablaba... no, mejor aún, oíamos nuestros pensamientos (Así como el policía gordo de Heroes cuando oye lo que piensa la gente) Y comenzó nuestro diálogo:
-Tengo algo que decirte...
-¿Además de lo que me acabas de decir, o era sólo eso?
-Oye, no te pases de listo, soy un pez
-Bueno, disculpa.
-Ok, no hay rencor... en fin. Quiero que hagas una novela.
-No gracias, estoy retirado del negocio, mis poderes de escritor se fueron.
-Es que, sinceramente, tu idea anterior empezó bien, pero el desarrollo de los conflictos personales de tus personajes se fue volviendo cada vez más trivial.
-Oye, no te pases de listo, soy un humano...
-Mira, no es el momento de discutir, el punto es que tienes que escribir una novela... escribela por capítulos, así es más fácil.
-¿Sobre qué?
-No sé, el universo es complicado, te mandé el mensaje tal cual lo recibí, supuse que tú tenías alguna idea.-¿Además de lo que me acabas de decir, o era sólo eso?
-Oye, no te pases de listo, soy un pez
-Bueno, disculpa.
-Ok, no hay rencor... en fin. Quiero que hagas una novela.
-No gracias, estoy retirado del negocio, mis poderes de escritor se fueron.
-Es que, sinceramente, tu idea anterior empezó bien, pero el desarrollo de los conflictos personales de tus personajes se fue volviendo cada vez más trivial.
-Oye, no te pases de listo, soy un humano...
-Mira, no es el momento de discutir, el punto es que tienes que escribir una novela... escribela por capítulos, así es más fácil.
-¿Sobre qué?
-Bueno, ya "pensaré" en algo...
-Ja!, muy gracioso.
-Por cierto, ¿Te gustan las hojas de lechuga que te doy, o las usas para hacer arte coneptual?
-Depende... las hidropónicas saben bien, las otras son basura verde... literalmente.
-Ok, lo anotaré.
-Ja!, muy gracioso.
-Por cierto, ¿Te gustan las hojas de lechuga que te doy, o las usas para hacer arte coneptual?
-Depende... las hidropónicas saben bien, las otras son basura verde... literalmente.
-Ok, lo anotaré.
Luego de esto, sentí un mareo y un ligero cambio en la fuerza de gravedad. El espacio-tiempo estaba reparado y los técnicos se retiraban... ojalá y no me cobren la reparación... sinvergüenzas. En fin, haciendo caso omiso a lo que pleko me dijo, sólo le daré lechuga hidropónica, y escribiré... considerad este, como el prólogo de mi próxima obra, títulada: "Bitácora del Capitán".




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